lunes, 16 de agosto de 2010

Keler 18 (Edición especial Real Sociedad)

MARCA: Keler 18
MODELO: Keler 18 (Edición especial Real Sociedad)
ESTILO: Strong Lager
PAÍS DE ORIGEN: España

CARACTERÍSTICAS: Una de las botellas que recientemente nos enviaron desde Damm (gracias de nuevo, gracias Carolina) es esta edición especial de la Keler 18. Aprovechando un día de reunión de los dos miembros de este blog, la abrimos para comprobar el estado de la Keler 18 que esta botella albergaba en su interior (cerveza que yo no había probado todavía).

La marca fue fundada en 1890 por los hermanos Kutz, dos maestros cerveceros asentados en San Sebastián. Keler 18 es conocida sobre todo por el norte de España, País Vasco y Navarra, sobre todo. Recientemente adquirida por Damm, Keler 18 lanzó al mercado una botella que conmemoraba el ascenso a primera división de la Real Sociedad. La botella del ascenso de Keler, es una edición especial de la botella de 33cl. que ha sido diseñada a partir de los colores azul y blanco (txuri urdin) del equipo, y está decorada con motivos futbolísticos y cánticos de la Real. Para conmemorar este ascenso, Hemen Gaude reza en la parte central de la botella, haciendo referencia a la esperada vuelta del equipo donostiarra a la primera división.

La cerveza en sí no es nada del otro mundo. La servimos en un vaso largo y contemplamos su color amarillo dorado y escasa espuma blanca no muy duradera, de burbuja grande. Se aprecia una carbonatación medio-alta, y al acercar la copa a la nariz a penas se distinguen matices (y fue una de las primeras cervezas que tomamos esa tarde). Tarda en llegar, pero se entiende la malta básica y algo de caramelo. El trago se ve invadido por un sorpresivo tono dulzón muy intenso, que junto al alcohol empañaba todo el sabor. De nuevo la malta que lleva hacia un final levemente lupulizado y seco.
Ambos coincidimos en opinión: no nos parecía una cerveza interesante, si bien con el rato se deja beber. Eso sí, tuvimos que abstraernos por completo con la wii (a la que gané) para olvidarnos de ese sabor tan antipático. No dudaré en probar una edición no especial, para comprobar el nivel de esta cerveza.

NOTA:

domingo, 15 de agosto de 2010

Flying Dog Kerberos

MARCA: Flying Dog
MODELO: Flying Dog Kerberos
ESTILO: Tripel (8'5% ABV)
PAÍS DE ORIGEN: Estados Unidos

CARACTERÍSTICAS: Se me iluminó la cara cuando el dependiente de la última tienda cervecil que descubrí en Zaragoza (y desde entonces mi favorita) me dijo que iban a traer en una semana varias botellas de una de las cerveceras más famosas de EE.UU, Flying Dog. Por ello, una semana después estaba de nuevo en el establecimiento con la cartera bien llena (o al menos todo lo llena que puedo permitirme ahora), dispuesto a llevarme unas cuantas de las cervezas ansiadas.

Sentía bastante curiosidad por saber si estos americanos serían tan diestros haciendo una Tripel como diseñando la etiqueta, que es verdaderamente impresionante, y ciertamente no se les da tampoco nada mal. Se aprecia al servirla un líquido dorado anaranjado con una carbonatación fina y consistente, que sin embargo forma una capa de espuma muy fugaz. Al olfato presenta un aroma delicado y al mismo tiempo firme, con malta muy evidente y en el mismo nivel notas de mandarina y naranja, y más secundarias pera y uva blanca, entre las que se introduce con sutileza canela y levísima levadura. Ya de fondo se pueden encontrar miel y flores, junto con un soplo de alcohol ligeramente picante.

El sabor es bastante similar al olor, intenso, con cuerpo consistente, muy cremoso, repleto de frutas (mandarina y naranja principalmente, y melocotón y pera más secundarias), a los que al instante se suma una bomba de picante que no llega a molestar y que además consigue limitar el dulzor de la malta. Deriva en un final largo, muy frutal también, con fuerte gusto a flores y miel, que deja en última instancia un medido toque de amargor alcohólico y picante, con dejes de clavo y mandarina. No es una Tripel sobresaliente para mi gusto, quizá le falta algo de gancho, pero sale al paso bastante airosa.

NOTA:

domingo, 8 de agosto de 2010

Obolon Magnat Light Beer

MARCA: Obolon
MODELO: Obolon Magnat Light Beer
ESTILO: Pale Lager (5'3% ABV)
PAÍS DE ORIGEN: Ucrania

CARACTERÍSTICAS: Gracias a una llamada del compañero de blog Embracing, recordé que guardaba una cerveza ucraniana que él mismo me trajo en una ocasión, de la cuál me había olvidado por completo. El otro día llegó el momento de disfrutarla en una deliciosa comida familiar.

Esta cerveza viene fabricada por la gran cervecera Obolon, en Kiev, Ucrania. La historia de la fábrica se remonta a 1974, cuando se planeó su construcción de cara a los juegos olímpicos de 1980 en Moscú. Obolon, que viene a significar "praderas bajas" consiguió su máximo auge con la independencia de Ucrania, convirtiéndose en la principal cervecera exportadora del país. Obolon se convirtió en seguida en la cerveza tradicional ucraniana en todo el mundo, y hoy en día es una marca muy reconocida que fabrica gran cantidad de estilos y bebidas distintas.

La Obolon Magnat es una cerveza de color ambarino dorado, carbonatación media y una capa de espuma blanca no muy abundante, aunque duradera. Desprende un aroma maltoso presente de principio a fin, con leves notas herbales y un toque a regaliz. En boca retoma el matiz maltoso, con presencia de café y final amargo y seco. Poco a poco se va tornando agria, lo que resta puntos a su sabor, aunque no se llega a hacer aborrecible.

Una cerveza correcta, aunque nada extraordinaria. спасибі, Embracing.
NOTA:


sábado, 7 de agosto de 2010

Reissdorf Kölsch

MARCA: Reissdorf
MODELO: Reissdorf Kölsch
ESTILO: Kölsch (4'8% ABV)
PAÍS DE ORIGEN: Alemania

CARACTERÍSTICAS: Qué pocas ganas de escribir tengo en verano, y no es por falta de cerveza a deschapar. Sin saber cómo, de una u otra forma los días se pasan volando y no termino de ponerme ante el ordenador para cosas productivas. Aprovecho este momento casual para hablaros de la primera cerveza que cayó del reciente viaje a Düsseldorf y Colonia (procedente de esta segunda ciudad): la Reissdorf Kölsch. No sé qué ocurrió, pero a la hora de seleccionarla para traerla a España nos hizo las mil y una, y llegamos con tres o cuatro ejemplares de esta marca. Aunque he de decir que me he bebido mi par con mucho gusto.

Para hablar de este estilo nos remontamos a 1905, cuando la cervecería Sünner estableció el nombre Kölsch para la cerveza de alta fermentación de Colonia, estandarizándose en 1918. Es en el año 1984 cuando la cervecería Heinrich Reissdorf comienza a producir cerveza en esta ciudad, tocando gran cantidad de estilos, como märzen, pilsen o más adelante la conocida kölsch. Tras la destrucción de la casi totalidad de la fábrica durante la II Guerra Mundial, la cervecera continuó elaborando sus productos hasta el punto de convertirse en la exportadora de la más famosa kölsch de Colonia.
La kölsch es una cerveza de alta fermentación, en contra de su apariencia (y es aquí donde encontramos una de esas fabulosas excepciones), ya que el tratamiento de su levadura se puede confundir a menudo con la levadura de baja fermentación, debido a que fermenta a menor temperatura que las ales comunes.
Esta cerveza luce un color amarillo dorado muy brillante, acompañado de una capa de espuma blanca que no tarda en desaparecer. Se pueden apreciar algunas burbujas de tamaño considerable surcando el vaso hacia la superficie. Su aroma es enigmático, dejando entrever matices herbales entrelazados con los maltosos, algo afrutado y ácido. Su sabor se presenta fresco y lleno de matices, debatiéndose al principio entre la malta y el lúpulo. No tarda en tornarse agridulce y floral, con recuerdos de malta, alcohol, cítrico frutal, almendra y final herbal completando el trago. Mantiene esta fuerza, aunque no llega a resultar pesada, es más, se hace bastante liviana.

No me importaría disponer de un supermercado cerca en el que vendieran este tipo de cerveza. Gran elección la de ir a Colonia.

NOTA:




Actualizado por Embracing Darkness

CARACTERÍSTICAS: Como sobradamente comprobamos en Köln no hay mejor momento para este estilo de cervezas que las tardes de verano, pues todo en ellas es extremadamente refrescante, y fue ese el momento que elegí para beber en Zaragoza las dos botellas de esta marca que nos trajimos mi compañero y yo. Me sorprendió bastante el aroma, pues esta marca solo la pudimos tomar directamente de la botella, que comienza con una fuerte presencia herbal, de marcado carácter cítrico, con notas de manzana verde entrelazándose con suave malta, un relevante toque de levadura y leves frutas tropicales que se intuyen hacia el final, dándole un punto perfecto que fuerza a demorar lo menos posible el primer trago.

De intensidad moderada, el sabor a suave malta dulce y cereales se ve al instante sobrepasado por una acidez frutal cuyo protagonismo depende de manzana verde y limón a partes iguales, con un deje de albaricoque, complementado por recuerdos levadurosos y un soplo de lúpulo que conducen a un final amargo, seco, totalmente balanceado por los cítricos, lo que la convierte en una cerveza refrescante como pocas. De trago facilísimo pero sin embargo con carácter, a lo que contribuye también sin duda una muy acertada carbonatación, me ha parecido una Kölsch estupenda a la que sin duda no perderé de vista en mi próxima visita a la ciudad alemana.

NOTA:

viernes, 6 de agosto de 2010

Keisari EloWehnä IV

MARCA: Keisari
MODELO: Keisari EloWehnä IV
ESTILO: Hefe-Weiβbier (5'3% ABV)
PAÍS DE ORIGEN: Finlandia

CARACTERÍSTICAS: Muy buen sabor de boca me dejó la Sahti de Nokian Panimo cuando la probé en Kuopio el año pasado, y cuando este año vi que una de las botellas que mi amiga Berta tuvo el detallazo de traerme de Finlandia era de esta cervecera mi satisfacción fue absoluta. Me sorprendió bastante, eso sí, que fuese una Weizen, pues no parece un estilo típico de ese país, y esto acrecentó más todavía mi curiosidad, así que le di preferencia respecto a otras cervezas que tenía en la bodega y la abrí un caluroso mediodía veraniego.

Comenzaron las sorpresas al servirla, y además no de mi gusto, pues tan apenas era turbia y la abundante espuma típica del estilo no estaba presente, a pesar de que la gasificación era evidente a simple vista. Sin embargo al acercar la copa a la nariz me olvidé de estos fallos gracias a un dulce e intenso aroma repleto de notas de plátano maduro, algo de naranja, malta y un medido toque picante, y apoyando un delicado perfume de canela, dando un resultado muy interesante.

El sabor no comienza con un dulzor excesivo, cosa que agradezco, e irrumpe desde el primer instante el torrente frutal que se apreciaba al olfato junto con malta, a lo que a continuación se suman notas de limón, que le dan un punto de acidez, junto con leves recuerdos de canela y clavo para dar el toque picante. Hacia el final se potencia el dulzor junto con el plátano, que llega a su punto de mayor relevancia, para dejar un regusto de amargor levísimo, y suave gusto a picante, plátano y naranja. Una cerveza dulce pero muy bien nivelada, cuya frutalidad recuerda a Paulaner, refrescante y mucho más apetecible de lo que cabía esperar por su procedencia, no tendría ningún problema en repetir. Pulgares arriba por segunda vez para Nokian Panimo.


NOTA:

lunes, 2 de agosto de 2010

Frankenheim Alt

MARCA: Frankenheim
MODELO: Frankenheim Alt
ESTILO: Altbier (4'8% ABV)
PAÍS DE ORIGEN: Alemania

CARACTERÍSTICAS: Fundada en 1873 por Heinrich Frankenheim con su propio apellido, es una de las muchas cerveceras emplazadas en el Altstadt de Düsseldorf que se dedican a la elaboración del estilo propio de la ciudad, las Altbier. No era esta la botella que pretendía traer de esta ciudad puesto que le había echado ya un ojo a Uerige Alt y Schumacher Alt que muy acertadamente nos recomendó Gerhard vía e-mail, pero al final las cosas se complicaron y esta fue la que encontramos en el único supermercado que vimos cerca de la estación.

El líquido es de color marrón cobrizo, con reflejos pardo anaranjados, y queda protegido largo rato por medio dedo de espuma blanca. Percibe el olfato un aroma de malta levemente tostada y caramelo, de intensidad y dulzor moderados, con un importante toque herbal que le da un punto de riqueza, aunque no obstante resulta un poco lineal.

El sabor tampoco es demasiado intenso y su dulzor es nulo, comienza con malta suave, nueces y mínimos recuerdos de chocolate, para acabar derivando en un marcado amargor herbal aportado por el lúpulo y fuerte gusto metálico que destroza directamente la cerveza, que ya de por sí demostraba ciertas deficiencias, al menos en cuanto a cuerpo, que la hacían parecer aguada. El final es bastante más amargo de lo deseable, repleto de metal, que da un regusto seco, astringente, donde el lúpulo es más que evidente. Hueca, rebosante de hierro y con un amargor totalmente desequilibrado, sin duda la peor de todas las Alt de Düsseldorf que he podido probar.

NOTA:

sábado, 31 de julio de 2010

La Ronda #26: Una Receta Audaz

Llega la Ronda número 26, propuesta por el colombiano Manzapivo, y nos pilla a ambos en época vacacional, con la cabeza en asuntos más turbios, lo que nos ha llevado a contestar in extremis el último día del mes. Son muchas y muy variadas las Rondas propuestas hasta el momento, y sin embargo casi me atrevería a afirmar que esta es una de las más complicadas de responder y que probablemente será la que obtenga contestaciones más diferentes. Este es el asunto es cuestión:

"Pues bien, en esta ronda, vamos a poner a trabajar nuestra imaginación para crear una receta totalmente audaz, que sea totalmente inédita (si están en capacidad de trasladarlo de sus mentes a un vaso, sería magnífico), algo que se salga de todo lo convencional y que los más grandes puristas queden escandalizados."

Siempre me ha gustado mucho todo lo relacionado con la cultura árabe, en particular la música, pero después del viaje del año pasado a Palestina e Israel me enamoré completamente de ese mundo, y sobretodo de la gastronomía. Fueron varias las cervezas que probé en esas tierras, algunas mejores y otras peores, pero ninguna de ellas distinta por motivos geográficos, no tenían nada que las relacionase con las tierras donde se elaboraban. Esta Ronda me hizo acordarme de esto, y se me ocurrió una idea.

En el siglo XVIII se exportaban Stout más fuertes de lo habitual y de mayor graduación alcohólica a la corte de Catalina la Grande, emperatriz de Rusia, lo que dio nombre al estilo de Russian Imperial Stout. ¿Por qué no exportar una cerveza a las tierras árabes, algo así como Middle East Export Stout? Para que tuviese un carácter propio de la cultura de estas regiones se podría emplear en la elaboración, además de bastante lúpulo para que se conservase bien y de paso le diese un rico toque herbal, granos de café árabe y cardamomo molidos, aprovechando que estos dos materiales habitualmente se consumen juntos en esa zona, y malta levemente ahumada (no tanto como las Rauchbier ni de lejos, se comería los demás sabores), en recuerdo de las shisha o narguileh que tanto se emplean allí. Por no sobrecargarla no la añadiría, aunque si se hace con cuidado podría darle un toque estupendo otra especia común por allá, el azafrán, aunque no creo que sea fácil de manejar.

Para que esto hubiese sido posible probablemente habría sido necesario que no existiese la prohibición de beber alcohol dentro del Islam, aparte de otros inconvenientes históricos, pero esto ya es otro tema.