domingo, 27 de diciembre de 2015

Aliénor Rousse

MARCA: Aliénor
MODELO: Aliénor Rousse
ESTILO: Red Ale (6% ABV)
PAÍS DE ORIGEN: Francia

CARACTERÍSTICAS: Laurent Lefebvre es un joven belga afincado desde el año 2006 en Aquitania, a raíz de su matrimonio con una mujer bordelesa. Algunos años después de su llegada a esta región, en el 2010, decidió dedicarse a la elaboración de cervezas, y comenzó la producción de Aliénor en su propio domicilio, aunque en Agosto del 2012 la trasladó a St Caprais de Bordeaux, donde sigue en el momento actual. El nombre de la marca hace referencia a Leonor de Aquitania, una noble que vivió durante el siglo XII y que llegó a ser Duquesa de Aquitania y Guyena, Condesa de Gascuña, y posteriormente reina consorte de Francia y después de Inglaterra. Conocí esta marca en el viaje de vuelta de las vacaciones por Bretaña, a mi paso por Burdeos, en un centro comercial, y no pude evitar la tentación de llevarme un par de botellas para probar algo nuevo.

Tomé una de ellas, su Brune, con la compañía de La Cofradía del Lúpulo, y la verdad es que a ninguno nos gustó demasiado. Tenía no obstante puestas esperanzas en la que voy a comentar hoy, aunque como vais a comprobar tampoco ha sido capaz de estar a la altura. Viste un rojo en copa, que al trasluz se vuelve brillante y desarrolla reflejos naranjas. Por desgracia este bonito aspecto queda algo deslucido por la ausencia casi total de espuma, inicialmente genera muy poca y en pocos segundos no queda más que un anillo adherido al cristal. Su aroma es dulce y acaramelado, cuenta con malta de tueste ligero, sirope, azúcar moreno y leve chocolate con leche, a los que se arriman manzana madura y algo de manzana y mandarina. Tiene de todas formas un deje algo desagradable, no muy llamativo pero algo molesto, que recuerda a verdura hervida, además de un mínimo punto de tabaco. Se nota además un leve toque de lúpulo floral que algo mejora, aunque no acaba de corregir el defecto descrito.

Y en boca se desmorona por completo. Es como agua sucia: ausencia total de cuerpo, acidez descontrolada y sabor insoportable. Doy por hecho que se trata de una contaminación, y posiblemente la cerveza original no sea tan horrible pero, viendo el nivel de su Brune y habiéndome encontrado ya esta sorpresa poco apetecible, no tengo especial interés en repetir.

NOTA:

sábado, 26 de diciembre de 2015

Tienda en Zaragoza: Líquidos Almacén de Cervezas

Soy consciente de que paso por Zaragoza menos de lo que debería, y en ocasiones este desapego de mi ciudad natal (involuntario, lo juro) me ha jugado alguna mala pasada, también en el ámbito cervecil. Así, a principios del pasado verano, paseando por avenida Goya, me encontré con que una de las primeras tiendas en irrumpir en el panorama cervecero aragonés, Líquidos, estaba cerrada. Es cierto que, entre que me trasladé a Pamplona hace casi 4 años y que mi despensa suele estar bien surtida por diversos motivos, llevaba bastante tiempo sin pasar por allí, pero tanto por lo mucho que me había aportado este negocio como por la simpatía que tengo por su responsable, Ignacio, este cese de actividad me apenó mucho.

Por suerte, poco tiempo después me llegó un e-mail un tanto misterioso que me informaba de que Líquidos en realidad no había cerrado sino que se había trasladado a una calle paralela a avenida Navarra, además con un nuevo enfoque. La intención era la de funcionar como un almacén, con un catálogo más extenso y precios más ajustados, y para ello se incorporó a la empresa Txema, otro apasionado de la cerveza con una dilatadísima experiencia en este campo y amplios conocimientos, como ha demostrado todas las veces que hemos compartido alguna pinta.

Desde entonces he podido comprobar gracias a las fotos publicadas en su página de Facebook la buena acogida que han tenido estos cambios, viéndose una importante afluencia en catas y demás eventos que se han organizado, pero no fue hasta hace unos pocos días cuando tuve tiempo para visitar en persona el nuevo local.

La primera mejora la noté nada más cruzar la puerta, puesto que el espacio era más del doble del local de Líquidos original, lo que ha permitido colocar una mesa de gran tamaño y unas cuantas sillas para así poder llevar a cabo las catas con comodidad. Altas estanterías recubren la mayor parte de la superficie de las paredes, aglomerándose en ellas varias decenas de cervezas distintas, entre ellas muchas de origen alemán, algo no demasiado habitual en la mayor parte de los negocios de este tipo. También había bastantes botellas de formatos grandes, y lo único que eché en falta fue el poder adquirir alguna cerveza Lambic, que la verdad es que escaseaban.

En cuanto a los precios, la verdad es que Ignacio no exageraba y la bajada es considerable. Las referencias alemanas están cerca de los 2 euros en su mayor parte, mientras que belgas, inglesas y norteamericanas raramente superan los 3 euros, colocándose así entre las tiendas más baratas que yo conozco de la Península. Por último, también está a disposición de los clientes un grifo de cerveza, cuyo contenido va rotando, y por 3'5 euros quien lo desee puede tomarse una pinta del barril que esté pinchado en ese momento. En esta ocasión tuve la suerte de poder probar Tongerlo Christmas, una navideña belga más que aceptable.

Tras mucho pensar qué me iba a llevar para casa, elegí las 6 botellas que me resultaron más apetitosas y me despedí de Ignacio, no sin antes decirle la buena impresión que me llevaba del local. La verdad es que me pareció de las tiendas más interesantes de España, y sin duda la mejor de Zaragoza.



TIENDA: Líquidos Almacén de Cervezas
DIRECCIÓN: Calle Santa Orosia 4-6
LOCALIDAD: Zaragoza
PROVINCIA: Zaragoza

lunes, 21 de diciembre de 2015

An Alarc'h Roc'h

MARCA: An Alarc'h
MODELO: An Alarc'h Roc'h
ESTILO: Brown Ale (4'8% ABV)
PAÍS DE ORIGEN: Francia

CARACTERÍSTICAS: An Alarc'h, o en castellano "El Cisne", es una cervecera bretona fundada en 1998 en Huelgoat/An Uhelgoad, en el corazón del Parque Natural Regional de Armórica. Forma parte desde el año 2005 de la cooperativa Tri Martolod, siendo en la fábrica de este nombre en Concarneau donde se embotellaban sus elaboraciones hasta este mismo año, cuando An Alarc'h se trasladó a La Feuillée. Cuentan con varias cervezas distintas en su repertorio, abarcando además estilos modernos, y la que hoy voy a comentar es su Brown Ale Roc'h. Anticipo que anteriormente probé la Imperial Stout llamada Kerzu y quedé muy satisfecho.

Lo primero que llama la atención, y posiblemente lo que me llevó a comprarla, es el bonito diseño de su etiqueta, con una pintura de estilo impresionista. Ya fuera de la botella viste un color marrón, ligeramente rojizo, y muy turbio. Nada más tocar el cristal su espuma, densa como la nata, rellena la copa hasta arriba, y mantiene esta altura largo rato. Potencia en nariz moderada, se presenta una malta de dulzor muy apagado con un toque de caramelo de fondo, pero predominan claramente los tostados, frutos secos y cereal. El conjunto es modulado por un toque de lúpulo herbal y cítrico, posiblemente de origen británico, que le aporta un agradable frescor y alivia su rigidez.

En boca mandan igualmente los tostados, nueces y otros frutos secos, e incluso alcanza un agradable punto de café y cacao. En un segundo plano quedan mantequilla, suave malta, algo de caramelo y recuerdos de frutas del bosque. De cuerpo medio, termina en un amargor claro, cítrico y herbal y con un leve deje especiado, tras lo cual el sabor cierra con rapidez. Se trata de una Brown Ale sobria y directa, como manda el estilo, y sin complicarse demasiado la vida supera a las representantes más comerciales del mismo. Para beber en grandes cantidades en un ambiente británico, a ser posible jugando a Cluedo con el príncipe Charles.

NOTA:

domingo, 13 de diciembre de 2015

Hitachino Nest Nipponia

MARCA: Hitachino Nest
MODELO: Hitachino Nest Nipponia
ESTILO: Märzen con cebada Kaneko Golden y lúpulo Sorachi Ace (6'5% ABV)
PAÍS DE ORIGEN: Japón

CARACTERÍSTICAS: Dentro del peculiar catálogo de cervezas de Kiuchi Brewery posiblemente Nipponia sea la referencia más singular. Se trata de una cerveza de fermentación baja elaborada con Kaneko Golden, una cebada híbrido de Shikoku (utilizada normalmente para fideos) y la cebada americana Melon Golden, generada a principios del siglo pasado en Japón, prácticamente extinta en los años 60 y que el responsable de Kiuchi se encargo de resucitar a partir de 16 semillas que compró al Departamento de Historia Agrícola de Japón. Tras plantar y recoger en repetidas ocasiones, cuando hubo obtenido suficiente cereal, en el año 2009, se lanzó a la producción del primer lote de esta cerveza.

Hace unos meses llegaron unas cuantas botellas a La Vinoteca junto con otros modelos de esta marca y, pese a que su coste es muy elevado, alrededor de 7 euros, por tratarse de una elaboración especial decidí romper en esa ocasión puntual mi barrera de precio y llevarme una a casa. Cuando finalmente encontré un momento propicio para abrirla me encontré en la copa una cerveza de un color naranja brillante, cristalina aunque con mucho sedimento flotando, cubierta por una buena capa de espuma que sin embargo desaparece en segundos por su baja carbonatación. La intensidad aromática es extrema, y también lo es su diversidad de matices. Es un perfume dulce, cremoso, con malta y caramelo en grandes cantidades pero mezclados con infinitas frutas maduras de corte tropical. Se detectan mango, lichi y coco (matiz poco habitual por lo general en las cervezas, y que puede ser aportado por el Sorachi Ace), y más suaves melocotón, maracuyá, notas lácteas y recuerdos de chicle o golosina. En cuanto reposa un poco sale algo de naranja, limón y hierba, aunque sin que el conjunto pierda este carácter tan peculiar que describo.

En boca mantiene la fuerza del aroma, y también su originalidad. Entra malta dulce, caramelo y fruta tropical, los tres en grandes cantidades. Poco a poco irrumpe un marcado gusto a lichi, chicle y coco, siendo este último el que predomina, mientras de fondo quedan bizcocho, miel y el perfil lácteo de la levadura. Hacia el final, en un amargor marcado pero cálido, se añaden los cítricos, principalmente naranja de sangre y hoja de limón,  mucha especia, sobretodo pimienta, clavo y también algo de cilantro y canela, y el lúpulo floral. Cuerpo completo, textura cremosa muy agradable, queda un leve picante alcohólico en la garganta una vez completado el trago. Poco más se le puede pedir: es muy sabrosa y reconfortante, la complejidad es máxima y no se parece a ninguna otra cerveza que yo haya probado antes. El desembolso mereció la pena por completo.

NOTA:

sábado, 5 de diciembre de 2015

FFdA #8: Liefmans Goudenband

MARCA: Liefmans
MODELO: Liefmans Goudenband
ESTILO: Flanders Oud Bruin (8% ABV)
PAÍS DE ORIGEN: Bélgica

CARACTERÍSTICAS: Toca la octava edición del FFdA de Birraire, y la verdad es que ganas no me faltaban; en cada sesión llego con varias cervezas como candidatas para el evento y grandes dificultades para elegir cuál presentar, y más todavía en la convocatoria de final de otoño, cuando los primeros días fríos del año hacen más apetecible descorchar cervezas oscuras, las que en principio mejor aguantan el paso del tiempo. En esta ocasión, y cambiando la tónica de mis otras contribuciones a este genial evento, he optado por una cerveza de corte totalmente clásico y conocida por casi todos los amantes de la cerveza: Goudenband de Liefmans. Se trata de una elegante Oud Bruin, obtenida a partir de una cerveza fermentada en tinas abiertas mediante múltiples levadura y madurada durante entre 4 y 12 meses en bodega, que a continuación se mezcla con cerveza más joven para desencadenar una segunda fermentación en botella. Esta botella ha permanecido 9 meses en mi despensa, por cierto, sin ningún motivo concreto además... simplemente no he encontrado el momento de abrirla.

Es muy opaca, de un marrón caoba incluso algo más oscuro, y al servirla genera una espesa espuma gris de burbuja muy fina, que en pocos minutos se reduce hasta una membrana. Su aroma es dulce, denso y acaramelado, recuerda al de los vinos de Oporto, con grandes cantidades de malta oscura, sin llegar al torrefacto, que se combina con toneladas de dátiles, ciruelas pasas y más suave higo, azúcar moreno y un deje de té. En un segundo plano, aunque jugando un papel relevante, quedan los ásperos tostados, bastantes frutos secos y lo fundamental, la acidez esperable del estilo, que se penetra parcialmente en el conjunto.

Sin embargo, cuando uno da el primer sorbo queda claro que sabor y aroma están en distinto párrago. Desde el inicio se presenta una acidez moderada, que se refuerza en la punta de la lengua, y se opone al dulzor natural de esta cerveza, consiguiendo un contraste muy agradable y balanceado. Junto a las notas de lima de la acidez se posicionan intensos recuerdos de cereza picota, y algo más leves zarzamora y bayas, quedando de fondo malta tostada dulce, suave caramelo y algún toque licoroso o avinado. La fantástica complejidad y delicadeza del trago no se pierde al final, sino que aprovechando el amargor resurge una acidez controlada, con notas de manzana verde y cítricos, apoyada en algo de hierba y frutas del bosque, quedando cerezas, levísimo alcohol y una medida sequedad en la garganta una vez que ha pasado la bebida. No soy muy objetivo con esta cerveza, eso lo reconozco, pero cada vez que la tomo le veo más virtudes: es sabrosa, compleja, delicada, y tanto joven como añejada siempre me parece una de las más completas que se pueden tomar.

NOTA:

jueves, 26 de noviembre de 2015

Ambar 10

MARCA: Ambar
MODELO: Ambar 10
ESTILO: American Pale Ale (10% ABV)
PAÍS DE ORIGEN: España

CARACTERÍSTICAS: Hace un par de años, coincidiendo con la celebración del Festival Zaragoza Gastronómica, La Zaragozana lanzó una cerveza de edición limitada para este evento, Ambar 10, una Ale de 10º de alcohol elaborada con 10 lúpulos distintos. Al igual que sucedió con la presentada en la edición de Zaragoza Gastronómica del 2011, Ambar Bombón, esta cerveza sólo se podía tomar en algunos locales del centro de la ciudad y no salió a la venta en otro tipo de establecimientos. Sin embargo este fin de semana, en el que por fín me pude reunir con mi compañero de blog, la encontramos en las estanterías de una gran superficie de Madrid y decidimos abrirla juntos para compartir nuestras impresiones.

A pesar de que llevamos 8 años escribiendo este blog, yo creo que hasta la fecha nunca habíamos publicado ninguna reseña redactada entre los dos, así que esta va a ser la primera. Al repartir la cerveza nos encontramos con un color ambar brillante, cristalino, sobre el que se generó lentamente una escasa espuma blanca de burbuja fina, no obstante bastante resistente. Nos pareció una cerveza muy aromática, no obstante tiene un perfil muy distinto a cualquier otra referencia de La Zaragozana, con un núcleo de profunda malta dulce, potente caramelo y toffee, acompañado de intensas notas que a Alberto le parecieron claramente florales, mientras que yo notaba un predominio de miel. Los 10 lúpulos de los que presumen también juegan un papel fundamental, aportando un perfume muy frutal y cítrico, con naranja madura, melocotón y quizá algún deje tropical.

En boca se presenta con un cuerpo medio-alto, y una textura cremosa muy agradable. Ambos coincidimos en que la elevada presencia del lúpulo del aroma aquí perdía algo de fuelle, y el trago es dirigido por la malta, desprendiendo intensas notas de malta acaramelada, toffee, algo de cereal crudo y gran cantidad de miel y flores. En el trasfondo quedan algo de cítricos, sobretodo naranja, y fruta madura como albaricoque y melocotón. Final cálido, de amargor moderado, se juntan flores, canela, y un punto de alcohol bien controlado (los 10º de alcohol no se encuentran ni de casualidad) en el que se infiltra suave picante en forma de clavo y pimienta. Nos pareció a los dos una muy buena cerveza: original y arriesgada, perfectamente equilibrada y además a un precio inmejorable, menos de 2 euros el medio litro. Mi impresión es que La Zaragozana es una de las fábricas industriales más completas del país, el patrón clásico lo dominan a la perfección y siempre son los primeros en lanzarse a innovar, normalmente con bastante acierto. Lo que no acabo de entender es, ¿por qué servirían esta cerveza en chupitos cuando salió por primera vez?

NOTA:

domingo, 8 de noviembre de 2015

St. Georgen Bräu Kellerbier

MARCA: St. Georgen Bräu
MODELO: St. Georgen Bräu Kellerbier
ESTILO: Kellerbier (4'9% ABV)
PAÍS DE ORIGEN: Alemania


CARACTERÍSTICAS: Una de las cerveceras más populares de Franconia es St. Georgen Bräu, fundada en 1624 en Buttenheim, un pueblecito a pocos kilómetros de Bamberg. Durante más de 200 años, hasta el 2009, fue propiedad de la familia Modschiedler y generación tras generación se encargaron de mantenerla en activo, pero a partir de ese pasó a hacerse cargo de ella el maestro cervecero Norbert Kramer, su actual responsable. Cuentan entre su repertorio con 10 cervezas distintas (una sin alcohol, no sé si cuenta), y habiendo probado la mayoría puedo decir que el nivel es francamente alto, aunque ninguna me ha vuelto la cabeza del revés. Dentro de ellas, posiblemente esta que voy a comentar hoy sea la más popular.

Tenía bastantes ganas de tomar una Kellerbier; durante el otoño no había encontrado ninguna y el estilo me encaja muy bien con el clima de esta estación, y en La Vinoteca me pusieron la oportunidad en balde. La de St. Georgen es una Keller de color pardo anaranjado, de turbidez importante, acorde con el estilo, pero que aun así permite ver una carbonatación profusa que ocupa toda la columna de líquido. De su espuma escasa aunque resistente, levemente teñida de beige, emana un perfume muy aromático. Lo que más llama la atención es el lúpulo noble, floral y herbal a partes iguales, que se combina con cereal crudo, frutos secos y un moderado punto de tostados. Tiene también un destacable componente frutal, destacan manzana, melocotón y un deje cítrico, todo ello envuelto en miel, y queda de fondo el leve dulzor de la malta.

En comparación con la mayoría de las Keller su sabor es bastante más ácido y seco. De base está la malta levemente tostada, de dulzor mínimo, cereal y frutos secos, acompañada por algo de fruta como manzana verde, cítricos y suave albaricoque. De cuerpo medio pero suficiente, poco a poco penetra el lúpulo alemán y la sobriedad inicial pasa a un marcado amargor herbal y cítrico, seco, áspero y especiado. Al final quedan en boca cereal, miel y flores en un regusto firme pero de corta duración. Es una cerveza que me gusta mucho, es sabrosa, fácil de beber y la textura es muy agradable, aunque siempre me da la impresión de que fuerza un poco el equilibrio con tanta presencia del lúpulo. Creo que si la malta tuviese un papel algo mayor sería perfecta para mis preferencias, no obstante sigue siendo una Kellerbier estupenda.

NOTA:
 

miércoles, 4 de noviembre de 2015

La Choulette Ambrée

MARCA: La Choulette
MODELO: La Choulette Ambrée
ESTILO: Bière de Garde Ambrée (8% ABV)
PAÍS DE ORIGEN: Francia

CARACTERÍSTICAS: Otra de las cerveceras de Bière de Garde clásicas de la región Nord-Pas-de-Calais es la Brasserie La Choulette, situada en el pequeño pueblo de Hordain, dentro del distrito de Valenciennes. Fue fundada en 1885 por Jules Dhaussy, un agricultor que decidió compatibilizar su oficio con el de maestro cervecero, apoyándose para ello en la experiencia que había conseguido trabajando como obrero en la cervecera Derieux. A pesar de la destrucción de las instalaciones durante la 1º Guerra Mundial la actividad de esta empresa se mantuvo gracias a la participación de su primogénito Alphonse Dhaussy y la mujer de este, Berthe Collet, y posteriormente de la ayuda de los hijos de esta pareja, Alphonse, Jeanne, Jules y Maria, hasta que finalmente cerraron en 1951. Por suerte esto no supuso el fin definitivo de la empresa sino que, 26 años después, Alphonse Dhaussy retomó el negocio familiar y, con la colaboración de su hijo Alain, comenzó a elaborar Bière de Garde. Cuatro años después, en 1981, lanzaron la cerveza que voy a probar ahora: La Choulette.

Se trata de una cerveza oscura, de color marrón pardo, como de hoja seca, con una turbidez moderada. Está cubierta por una capa de espuma de burbuja fina con un grosor de un par de dedos, que se reduce rapidamente a una cuarta parte. (si las matemáticas digitales no fallan, medio dedo) Su aroma es intenso, y evoca los matices que podrían esperar en una Brune belga. Rebosa caramelo y malta tostada, con clara tendencia al dulce, acompañado de frutas muy maduras como ciruelas, higos, pasas, alcanzando sin dificultad los dátiles. Para no empalagar compensa con firmes notas de frutos secos, perfectamente combinados con el caramelo, pan integral, y el aporte del lúpulo, muy floral y con un agradable punto cítrico.

En boca se evidencia el proceso de guarda en frío; pasa limpia, fluida. Desembarcan al instante toneladas de dulce malta tostada y chocolate, algo más suave toffee, azúcar moreno y las frutas antes mencionadas, con una presencia tremenda de dátil. Concluye más áspera, salen nueces, algo de grano de café, té negro, que queda en el largo regusto, y avellanas, antes de que el lúpulo genere el amargor final, floral, especiado y con un toque de miel. Cuando se deja reposar emergen algo más los tostados, y para mi gusto se hace incluso más apetecible. Es una cerveza cremosa, cálida y delicada, al comienzo más dulce y pesada pero poco a poco va liberando el trago e introduciendo complejidad. Una opción buenísima, a la altura de 3 Monts.

NOTA:

domingo, 1 de noviembre de 2015

Cata "Mèter Bier" en La Vinoteca: IPA

El fin del verano para la mayoría de la gente suele tener consecuencias negativas, al venir de la mano de la vuelta al trabajo y asociar además de un clima algo más incómodo. A mí, sin embargo, también me supone una parte positiva, y es el reinicio de las catas de los diferentes clubes de La Vinoteca, a las que suelo asistir. Así fue hace un par de semanas con el Club Bier, quienes estrenaron el pasado día 15 de Octubre el nuevo ciclo "Mèter Bier" con una cata del estilo que parece estar más de moda ahora mismo, las India Pale Ale.

Los encargados de dirigir este evento fueron Mikel Garrues y Ana Murillo, responsables del blog y página web "El Retrogusto es Mío", quienes además ese mismo día recogieron el 1º premio del III Concurso de Maestría Cervecera organizado por La Vinoteca por su clon de Final Frontier de To Øl, al que llamaron Iron Maiden. En cuanto a las cervezas protagonistas, estas fueron:

- Les Trois Mousquetaires Série Signature Hopfen Weisse (Canadá, 6% ABV)
- Beavertown Neck-Oil Session IPA (Inglaterra, 4'3% ABV)
- Poperings Hommel Bier (Bélgica, 7'5% ABV)
- Fuller's India Pale Ale (Inglaterra, 4'9% ABV)
- To Øl Nelson Survin (Dinamarca, 9% ABV)
- Alesmith Yule Smith (Estados Unidos, 8'5% ABV)
- Dunham Black IPA (Canadá, 5'7% ABV)

La verdad es que la selección me pareció buena; eran cervezas muy distintas entre sí, con lo que dieron mucho juego a la hora de probarlas durante las dos horas que duró la cata. 

Había entre ellas algunas viejas conocidas, como la fantástica IPA de Fuller's, que para mi gusto fue una de las que salió más airosa, o Hommel Bier, a la que siempre me negaré a llamar IPA belga. (más que nada porque no lo es, simplemente es una deliciosa Ale belga con algo más de lúpulo del habitual) De las fábricas más modernas me gustó bastante Hopfen Weisse de Les Trois Mousquetaires, aunque casi parecía inspirarse más en las cervezas de trigo belgas que en las alemanas; por su parte Alesmith demostró que su popularidad es bien merecida pero no obstante, aunque su IPA doble me gustó mucho, mi sensación es que no merece la pena pagar el dineral que cuestan las botellas de esta marca, que no son ni mejores ni peores que elaboraciones mucho más asequibles de otras fábricas. La otra cara de la moneda la representó Neck-Oil de Beavertown, una cerveza que en mi opinión sólo tiene lúpulo y se queda corta en todo lo demás: cuerpo, malta y sabor.

La noche transcurrió con calma aunque de forma fluida. La voz cantante la llevaba Mikel Garrues quien, si bien al principio estuvo un poco condicionado por los nervios de enfrentarse a más de 50 asistentes, supo salir airoso gracias a su capacidad de diseccionar las cervezas con rigurosidad y certeza. Le apoyaba con sus comentarios Ana Murillo, en los que se evidenciaba su mayor experiencia en el mundo del vino y daba una perspectiva interesante a las cervezas. También Rubén Fernández, uno de los responsables de La Vinoteca, intervino con algunas aportaciones especialmente acertadas que dieron mucho ritmo a la cata. Y así, antes de que nos diésemos cuenta, concluyó una jornada amena y cargada de buena cerveza, aperitivo de las que probablemente nos esperan a lo largo del año. ¿Qué mas se puede pedir?

lunes, 26 de octubre de 2015

Gavroche

MARCA: Gavroche
MODELO: Gavroche
ESTILO: Bière de Garde Ambrée (8'5% ABV)
PAÍS DE ORIGEN: Francia

CARACTERÍSTICAS: La Brasserie de Saint-Sylvestre es propiedad de la familia Ricour desde 1920, cuando el abuelo de los actuales dueños la compró por 400.000 francos, y sin embargo tuvieron que pasar 65 años hasta que se empezó a producciones la cerveza que a la que debe su popularidad, 3 Monts. Aún más tiempo fue necesario para que viese la luz otra de sus producciones, una bière de garde que lleva el nombre de uno de los personajes de Los Miserables de Victor Hugo, Gavroche, que se vendió por primera vez en 1997. Siguiendo el ritmo de trabajo de esta fábrica, yo también me tomé mi tiempo para abrir la botella que compré hace unos meses y decidí esperar a que hiciese un tiempo algo más frío, que es cuando mejor me sientan las cervezas de este estilo.

Se trata de una cerveza de un color rubí, anaranjada al trasluz, totalmente cristalina, en la que se observan miles de burbujas que ascienden rápidamente hacia 2 dedos de espuma beige fina y cremosa. En nariz se presenta con gran cantidad de malta y tostados, aunque apoyándose sobretodo en su vertiente dulce, bien cargada de caramelo y frutas oscuras. Tiene de fondo una parte algo más áspera, compuesta por suaves notas de frutos secos, pan de centeno y cereales, con un mínimo deje de óxido. Esta equilibrada combinación de dulce y tostados acaba de ser armonizada por el lúpulo noble, herbal, terroso y con un punto de cítrico y especia, quedando una mezcla muy bien compensada.

En cuanto al sabor, es potente pero a la vez rebosa sobriedad. Comienza con un intenso gusto a malta dulce, con mucho sirope de caramelo, un toque de azúcar moreno y frutas oscuras como ciruelas, pasas y suaves higos. En seguida, y casi sin que uno se pueda dar cuenta, toman el relevo los tostados y pasan a dirigir el trago, cargados de cereal, nueces, almendras, un marcado punto cítrico y leves recuerdos de té inglés. Final de amargor acentuado, el grano tostado termina de romper sobre una base dulce, llegándose a detectar algo de torrefacto, mientras el lúpulo desprende notas de hierba, naranja, algo de miel y especia picante. Regusto prolongado, con una reconfortante calidez frutal y ligeramente alcohólica. Cerveza compleja y de cuerpo contundente, ensambla a la perfección dos facetas muy distintas y consigue que transcurran con fluidez. Quizá no tan espectacular como 3 Monts, pero es no obstante una elaboración de nivel.

NOTA:

domingo, 18 de octubre de 2015

Bretaña

Una de las regiones del mundo que más ganas tenía de visitar, sobretodo desde que una amiga me contó hace años lo experimentado durante los meses que estuvo viviendo allí gracias a una beca Erasmus, era la Bretaña francesa. Por si fuera poco, la detallada descripción que hizo Pau a la vuelta de su viaje por aquella zona (1, 2, 3, 4, 5 y 6) alimentó todavía más mis ansias, y ya al principio del verano tomamos la decisión de que nuestras vacaciones de Septiembre iban a transcurrir allí.

Nuestro plan era sencillo: alquilamos un pequeño apartamento en el centro de Lorient, tomamos prestado un coche, cargamos nuestras bicicletas, y nos preparamos para disfrutar durante una semana de las ciudades, los paisajes y la gastronomía bretona, incluyendo también su sidra, hidromiel y, por supuesto, sus cervezas. De todas formas no tenía la intención de que esta última bebida fuese la protagonista de las vacaciones, por lo que tampoco preparé una ruta por las diferentes fábricas que hay en esta región (que no son pocas) ni por tiendas especializadas que no pillasen de camino, sino que simplemente me iba a ir adaptando a lo que encontrase.

A pesar de esta cómoda estrategia la verdad es que no puedo decir que la buena cerveza escaseara, más bien al contrario, porque si hay algo que es llamativo de esta región es cómo la bebida local se ha extendido hasta formar parte del día a día. No es infrecuente ver marcas bretonas en los tiradores de los bares, principalmente Brasserie de Bretagne y Lancelot, aunque se puede encontrar de cuando en cuando alguna otra; también en los pequeños comercios se pueden ver botellas de fábricas artesanales, e incluso en prácticamente todas las grandes superficies hay botellas sueltas o packs con varias referencias distintas de la cervecera en cuestión, además a precios que harían sonrojarse a más de un elaborador nacional.

Por la zona de Lorient son habituales de las estanterías de los supermercados las botellas de las infalibles Lancelot y Brasserie de Bretagne, a alrededor de 1'5 euros la botella de 33 cl o 3-4 euros la de 75 cl, también he visto en algunos lugares las Mor Braz con agua salada a un precio similar, y algo más caras las Coreff. En pequeñas tiendas de alimentación se podía encontrar alguna referencia de La BorDée, Tri Martolod, An Alarc'h o St. Georges, normalmente rondando los 3 euros. Por último, también pasé por varias tiendas especializadas en bebidas como Vini Gusto, con un reducido espacio en el que se encontraban apenas 10-15 cervezas distintas, entre ellas alguna bretona fácil de ver en los supermercados y rarezas de países exóticos posiblemente de calidad cuestionable, y una tienda/cervecería llamada Vin & Bière, con varios locales repartidos por el país, y que si bien parecen estar centrados en Ale belga también tienen hueco para marcas de cualquier punto de Francia, además a precio razonable. (aunque bastante más caras que en supermercado)

Ya para concluir, entre las cervezas que pude tomar durante los días que estuve por ahí rondando guardo un recuerdo especialmente bueno de las Lancelot de barril, sobretodo de su Tripel Duchesse Anne; disfruté mucho con el reencuentro con las Britt, especialmente de su rica Witbier; sin que me pareciesen cervezas para el día a día aluciné con el sabor salado de Mor Braz; repetí alguna elaboración con base de chouchenn, aunque ninguna le llegó a la suela del zapato a las de Diaouligs que me regaló Pau hace algunos años; y por último también pude hacerme con alguna cerveza de estilos modernos, casi más por curiosidad que otra cosa.

Y con esto termino mi breve experiencia cervecil por Bretaña. Lo único que puedo decir es que, independientemente de si gusta o no la cerveza, es una región volcada por completo con el turismo, y si al buen trato que se le dispensa al visitante se le suma poder visitar hermosas ciudades como Rennes o St. Malo, espectaculares costas como las de Morbihan o Finistère (sin contar con el Mont Sant Michel), y tranquilos bosques con vías ciclistas interminables, el éxito en las vacaciones está casi asegurado.

sábado, 17 de octubre de 2015

Hitachino Nest Red Rice Ale

MARCA: Hitachino Nest
MODELO: Hitachino Nest Red Rice Ale
ESTILO: Blonde elaborada con arroz rojo (Sekihan) (7% ABV)
PAÍS DE ORIGEN: Japón

CARACTERÍSTICAS: En la ciudad japonesa de Naka, en la región de Kanto, se encuentra la empresa Kiuchi Shuzou, fundada en el año 1823 por Kiuchi Gihei. La principal actividad de la empresa siempre ha sido la elaboración del sake Kikusakari, sin embargo desde 1996 también producen las cervezas Hitachino, fácilmente reconocibles por el buho de su etiqueta. Tienen en su catálogo un importante número de cervezas distintas, muchas de ellas con ingredientes poco habituales como pueden ser cereales foráneos, especias, levadura de sake, etc. Es el caso de la cerveza que comento hoy, una ale de estilo belga elaborada con Sekihan, un arroz rojo japonés que se suele servir en eventos especiales.

Es de un color rosa anaranjado, más amarillenta en su base, con una leve turbidez. Algunas burbujas ascienden con tranquilidad hasta un anillo de espuma de burbuja fina, bastante escasa. Resulta un poco difícil describir su aroma por la singularidad del mismo; tiene un dulzor como de chicle o caramelo, dominado por cereza picota, arándono rojo e intensos recuerdos de yogur de fresa sobre una base de malta dulce, pan de bollo y suave mantenquilla. Adornan el conjunto notas de arroz salvaje, sesamo, un mínimo ahumado y toques levadurosos.

Sigue con las sorpresas en boca, comienza con una ligera efervescencia en lengua y a continuación desembarcan los sabores. Da la entrada algo de malta dulce, arroz salvaje y sésamo, tras lo cual aparecen los frutos rojos, con mucha intensidad, que se empapan en la malta y la trasladan a un segundo plano. Se distribuyen por la boca fresa madura marcada, más suave arándanos, cerezas, y algún punto de plátano y cítricos. Final de amargor medio con frutos secos, arroz tostado y una medida sequedad cítrica y herbal, ligeramente especiada, quedando un delicado regusto medicinal por el alcohol. Es una de esas cervezas rarísimas pero que invitan a repetir; está bien equilibrada y no satura en absoluto. La verdad es que me ha gustado mucho.

NOTA:

domingo, 11 de octubre de 2015

Mor Braz Blanche

MARCA: Mor Braz
MODELO: Mor Braz Blanche
ESTILO: Witbier con agua marina (4% ABV)
PAÍS DE ORIGEN: Francia

CARACTERÍSTICAS: Reconozco que la Ambrée de Mor Braz se me hizo un poco cuesta arriba, la combinación de tanta malta y tanta sal al final me acabaron saturando, y pensé que quizá con sus referencias más ligeras quedaría más satisfecho. Así fue con su Blonde Bio, una cerveza rubia refrescante con un toque salado bastante más moderado y que disfruté como un enano, con su Blonde, y tenía la esperanza de que me sucediese lo mismo con su Blanche, así que decidí reservarla para comentarla en este blog. Por desgracia al final no ha sido así y tampoco me ha terminado de convencer, lo cual no quita que recomiende a todo no-hipertenso atacar estas cervezas tan curiosas.

Mor Braz Blanche es algo más oscura de lo habitual en su estilo, aunque adquiere el tono pajizo habitual al mirarla al trasluz. Tiene una carbonatación constante y generosa, que alimenta una abundante espuma blanca, muy cremosa. Su perfume es fresco, natural y muy agradable. Tiene un leve dulzor aportado por la malta y suave caramelo, los cítricos esperables de las Wit, con limón maduro, naranja y quizá algo de miel y albaricoque, y un punto lácteo. Lo que rompe la corriente habitual de este estilo es la sal, sin embargo lejos de molestar incluye al resto de aromas de forma bastante efectiva. 

En boca es igual de rara, pero al menos mi impresión es que integra peor la sal, queda muy estridente. La entrada es de la malta, que forma un leve dulzor con recuerdos de pan, crema y manzana madura. Progresivamente van apareciendo los cítricos y a la vez las intensas notas saladas. Este conjunto, con un respaldo de cereal en el fondo, conduce a un final de amargor moderado, dominado por la sal, un punto cítrico y un deje de especia picante. Sí que creo que es como para probarla pero personalmente no repetiría, el sabor salado no es lo que busco cuando tomo una cerveza y en esta es demasiado intenso como para centrarse en otros aspectos.

NOTA:

domingo, 27 de septiembre de 2015

Mor Braz Ambrée

MARCA: Mor Braz
MODELO: Mor Braz Ambrée
ESTILO: Ambrée con agua marina (6% ABV)
PAÍS DE ORIGEN: Francia

CARACTERÍSTICAS: Además de una bahía de la región de Morbihan, Mor Braz, cuya traducción literal del bretón sería "Gran Mar", es también el nombre de una cervecera situada en Theix, muy cerca de la ciudad francesa de Vannes. Esta fábrica tiene la peculiaridad de que para la producción de sus cervezas utilizan agua marina recogida a 15 metros de profundidad, a la que someten a un filtrado en el barco antes de comenzar con la elaboración, siendo en la actualidad una de las pocas que llevan a cabo un proceso semejante. 

Me enteré de su existencia poco antes de que comenzasen mis vacaciones de Septiembre en Bretaña y decidí hacer el esfuerzo de buscar alguna botella durante el viaje, con la suerte de que en el primer supermercado en el que paré a hacer la compra encontré un pack que incluía 6 botellas. Esta fue la primera que abrí, una cerveza de estilo belga de un color marrón mate levemente anaranjado, tan turbia como una Weizen. Deja una isla de espuma gris en el centro de la copa, de donde emana un aroma dulce y acaramelado, con una base de malta de tueste ligero, cereal oscuro y algo de chocolate con leche sobrepasada por gran cantidad de fruta madura, principalmente ciruelas, manzana asada, suaves higos y naranja dulce. Se percibe además un deje salado y mineral bastante peculiar, y un toque de lúpulo floral.

Muy viva la entrada en boca, con una efervescencia llamativa que aumenta progresivamente. Sabor dulce y frutal, similar al aroma, se combinan malta, caramelo y más suave chocolate con leche con fruta madura, ciruela sobretodo, algo de manzana y mínima naranja. Se trataría una Brune muy normal, si no fuese por el intenso sabor a mar que poco a poco pasa a dominar el conjunto, limitando mucho el amargor final del trago, en el que queda únicamente algo de fruta, leves recuerdos florales y especiados junto con las marcadas notas saladas y minerales que arrastran a la malta. Al principio me resultó muy interesante por ser tan distinta de cualquier otra cerveza que hubiese probado antes, pero para ser sincero con apenas media copa me encontraba bastante saturado y sin demasiadas ganas de seguir. No creo que haya ningún error con esta elaboración, al menos yo no detecté ningún defecto en el sabor, pero sí que es verdad que el agua tan salada puede resultar algo estridente y hacer que la cerveza no sea fácil de beber. No obstante creo que merece la pena probarla.

NOTA:

jueves, 24 de septiembre de 2015

To Øl Final Frontier

MARCA: To Øl
MODELO: To Øl Final Frontier
ESTILO: Double IPA (9% ABV) 
PAÍS DE ORIGEN: Dinamarca

CARACTERÍSTICAS: Una de las referencias de To Øl que casi podríamos considerar ya como un clásico moderno es First Frontier, una excelente IPA de inspiración norteamericana con un marcado perfil frutal. Esta es posiblemente la cerveza de este estilo que más veces he bebido y desde hace un tiempo tenía ganas de comentarla en el blog, sin embargo la reciente convocatoria del III Concurso de Maestría Cervecera de La Vinoteca me ha animado a dedicar un hueco a la protagonista de este evento: Final Frontier. Como los propios responsables de la marca explican, Final Frontier no es otra cosa que una secuela de First Frontier; mantienen los mismos ingredientes (bueno, cambian el lúpulo Warrior por Columbus) pero aumentan las cantidades de los mismos, consiguiendo mayor cuerpo, mayor grado alcohólico y más amargor.

Luce un bonito color rojizo velado, anaranjado si se expone a la luz, con una densa y cremosa capa de espuma de un beige limpio que llena la copa hasta el borde. A distancia se detecta un perfume en el que predomina, además con diferencia, el intenso aroma del lúpulo, que llega incluso a resultar oleoso. Las frutas tropicales inundan las fosas nasales, con toneladas de mango, maracuyá, melocotón maduro y recuerdos de refresco de naranja. Por debajo de tanto lúpulo queda un buen remanente de malta, notas de masa de pan, almíbar y profundos toques de miel, mientras flores, canela y clavo terminan de redondear el conjunto. Sorprende cómo se ha conseguido mantener la importancia de la malta a pesar de las grandes cantidades de lúpulo empleadas, es digno de elogio.

Al primer sorbo llama atención su textura cremosa, y apenas toca la lengua irrumpe el sabor, con mucha malta dulce, toffee y algo más suave almíbar. Progresivamente este último crece, salpicado de miel, y se mezcla con una avalancha de frutas tropicales muy maduras: mango, naranja, etc. Al final el lúpulo estalla y se vuelve verde, y junto con con la gran cantidad de fruta se sitúan potentes notas de pino, cítricos y resina. Concluye en un amargor intenso, frutal, herbal y con un agradable calor alcohólico, dejando a su paso la garganta áspera, llena de recuerdos de clavo, naranja y más suave pimienta. Dentro de las Double IPA esta es una de las más completas para mi gusto, no dejan ningún aspecto descuidado y consiguen una cerveza redonda. Cuerpo, fragancia y sabor a raudales, sin embargo con suficiente equilibrio como para no saturar; es de las pocas cervezas de este estilo que sería capaz de tomarme varias seguidas. Suerte a los que se atrevan a intentar clonar esta maravilla en el concurso, la vais a necesitar.

NOTA:

sábado, 19 de septiembre de 2015

Mélmor Bière au Chouchen

MARCA: Mélmor
MODELO: Mélmor Bière au Chouchen
ESTILO: Blonde de chouchen (7% ABV)
PAÍS DE ORIGEN: Francia

CARACTERÍSTICAS: Esta fue la primera cerveza que bebí durante mi viaje a Bretaña, una rubia a la hidromiel elaborada por Warenghem, una destilería emplazada en Lannion, en el Norte de la región. Esta empresa comenzó sus andanzas a finales del siglo XIX produciendo Elixir d'Armorique, un licor obtenido a partir de la destilación de múltiples hierbas que ha sido galardonado en repetidas ocasiones. Posteriormente en 1967 la familia Warenghem se asoció con Yves Leizour, de origen bretón, y fue uno de sus descendientes, Gilles Leizour, quien tras tomar el mando de la destilería diversificó su negocio introduciendo nuevos productos, entre ellos chouchen, los primeros whisky bretones y cervezas.

Mélmor es una cerveza de un color dorado cristalino (si dijese "color miel" me vería obligado a suicidarme de forma inmediata), con una carbonatación bastante limitada que condiciona una espuma escasa, alimentada por 4 o 5 burbujas despistadas. Esperaba un aroma mucho más llamativo, pero la verdad es que su intensidad es bastante moderada, al igual que su dulzor. Se combinan en él malta sin tostar, bizcocho o galleta, suave mantequilla y recuerdos de manzana asada junto con evidentes notas de miel, como no podía ser de otra manera, bien integradas en el conjunto, y un delicado manto de lúpulo floral.

La entrada en boca es un poco despistada al principio por un exceso de efervescencia pero en pocos minutos se calma. El dominio en el sabor es sin duda de la miel y dulce malta, sin empalagar en ningún momento, y de nuevo aparecen recuerdos de bizcocho, algo más discretas galletas y frutas maduras, entre las cuales además de la manzana golden me parece distinguir membrillo. El final es cálido, de mínimo amargor, y con un punto de alcohol claro pero bien controlado. La hidromiel se hace más patente, e incluso a medida que se calienta la cerveza esto se acentúa todavía más, aunque a mí no me llegó a molestar en ningún momento. Esperaba las agradables notas ahumadas de la cerveza de chouchenn de Diaouligs que me regaló Pau y no las he encontrado, pero aún así me he quedado satisfecho con una cerveza original, quizá algo sencilla, pero bien hecha.

NOTA:

sábado, 12 de septiembre de 2015

To Øl Sur Amarillo

MARCA: To Øl
MODELO: To Øl Sur Amarillo
ESTILO: American Wild Ale (7'5% ABV)
PAÍS DE ORIGEN: Dinamarca

CARACTERÍSTICAS: Las Wild Ale americanas, también conocidas como Sour Ale, son cervezas de alta fermentación con un sabor marcadamente ácido, conseguido gracias al empleo de levaduras o bacterias como pueden ser Lactobacillus o Brettanomyces durante algún punto del proceso de elaboración. No es raro ver como se tiende a confundir o a agrupar incorrectamente estas cervezas junto con estilos clásicos en los que el sabor ácido también es frecuente, como pueden ser las Lambic y sus subtipos, las Berliner Weisse, las Gose o las Flanders Red Ale y Oud Bruin, pero hay que tener claro que tanto por su historia como por su método de elaboración y tipo de fermentación no existe ningún tipo de relación.

En los últimos meses/años este tipo de cervezas han conseguido una importante popularidad, gracias principalmente al tirón de las cerveceras norteamericanas, y gozan ahora mismo de un fiel séquito de seguidores, aunque es verdad que tampoco son pocos los detractores. Para la primera incursión del blog en este estilo he decidido optar por una de las fábricas modernas que habitualmente más satisfacciones me aportan, y que no son otros que los daneses de To Øl, y he elegido una de sus cervezas de la linea Sur ("ácido" en danés) en la que emplean el lúpulo Amarillo.

Es naranja amarillenta, algo velada al trasluz, con varias columnas de burbujas diminutas que ascienden con velocidad. Genera una tonelada de espuma esponjosa que se reduce casi dos tercios de su volumen en los primeros minutos, no obstante quedando una cantidad más que suficiente. En nariz se combina la alta intensidad aromática del lúpulo, dominado por hierba y fruta, esta última orientada con claridad hacia notas tropicales como mango o melocotón, con las especias picantes y la afilada acidez de las levaduras, que evocan al limón, suave pomelo y algún deje de madera, y notas cítricas algo más templadas del trigo crudo. De fondo queda un dulzor acaramelado que consigue modular un poco el conjunto.

El sabor comienza con una acidez moderada, relativamente frutal y con un punto lácteo, mientras de fondo quedan malta, cereal cocido y suave caramelo. A medida que avanza el trago la levadura gana presencia, emergen notas herbales, de granja y ligeramente terrosas, y se potencian cáscara de limón, pomelo, y más suaves uva blanca y manzana verde. Final amargo y astringente, lleno de levadura, lúpulo herbal y cítricos, con un medido toque de alcohol y especia picante. Es una buena cerveza, es refrescante y consigue un equilibrio muy bien ajustado entre el lúpulo y la acidez, sin estar este último sabor descontrolado en absoluto. De todas maneras no acaba de ser un tipo de cervezas que me apasione, no le encuentro la complejidad que caracteriza a algunos de los estilos tradicionales con sabores ácidos.

NOTA:

domingo, 30 de agosto de 2015

Bellerose Bière Blonde Extra

MARCA: Bellerose
MODELO: Bellerose Bière Blonde Extra
ESTILO: Bière de Garde (6'5% ABV)
PAÍS DE ORIGEN: Francia

CARACTERÍSTICAS: La Brasserie des Amis Réunis fue fundada en 1996 por el director de cine Claude Berri y varios actores franceses, entre ellos Gerard Depardieu, como agradecimiento a la ciudad de Saint-Amand-les-Eaux por su acogida durante el rodaje de la película Germinal, en la que todos participaron. Posteriormente, en el año 2002 pasó a denominarse Brasserie Saint-Amand-les-Eaux y finalmente, tras una breve interrupción de su actividad, adoptó su nombre actual: Brasserie des Sources. Son varias las cervezas que tienen en su repertorio, la verdad es que la mayoría no demasiado conocidas, con la excepción de la que voy a comentar hoy, que ha sido merecedora de varios galardones, entre ellos la medalla de oro de los World Beer Awards en la categoría de Bière de Garde.

Este estilo propio de la región Nord-Pas-de-Calais siempre me ha resultado muy interesante, y de hecho una de sus principales representantes, 3 Monts, se encuentra entre mis cervezas favoritas. Bellerose, sin embargo, es diferente a esta en bastantes aspectos y, pese a ello, me ha gustado bastante... y eso que odio todo lo diferente. Se viste de oro algo ambarino, con una gorro de espuma blanca de burbuja fina, cremosa como la espuma de un capuccino y potenciada por una marabunta de microburbujas. Su perfume es rico, variado e intenso. El primer golpe es de malta dulce y cereal, y poco a poco se evidencia un denso caramelo, untuoso, el cual se combina con recuerdos de azúcar candy y fruta madura, entre ellas pera, manzana golden y suave albaricoque. Al final es el lúpulo noble el que pasa a escena, herbal, ligeramente cítrico y frutal, potenciando el albaricoque y dando cabida a leves notas de clavo y canela.

En boca cambia la dirección a la que apuntaba el aroma, es mucho más sobria y seca de lo que esperaba, pese a lo cual tiene un pase agradable por boca y deja huella. El comienzo lo dirige un núcleo de cereal, frutos secos y malta sin tostar de dulzor muy limitado, rodeado de limón maduro, lichi y algún toque de naranja. La generosidad en el uso del lúpulo se hace patente a medida que avanza el trago, concluyendo con un amargor final cargado de este ingrediente, de carácter muy herbal, cítrico y con un importante deje mineral; la hierba se queda en su largo regusto, formando parte de una sequedad que incita a continuar bebiendo. La verdad es que es una elaboración muy peculiar: más fácil de beber, menos alcohólica y más lupulada de lo que acostumbran las Bière de Garde, me ha resultado interesante probarla y no me importaría repetir.

NOTA:

viernes, 21 de agosto de 2015

Olbea Helles


MARCA: Olbea Pilsner
MODELO: Olbea Pilsner Helles
ESTILO: Münchner Hell
PAÍS DE ORIGEN: España

CARACTERÍSTICAS: Durante el pasado 2014 vio la luz la cerveza Olbea, cuyo nombre hace referencia a los hermosos porches que se pueden encontrar en el centro de Salvatierra/Agurain, localidad en la que está emplazada la fábrica de esta marca. Se trata de una pequeña cervecera que se diferencia de la mayoría de las que han surgido durante estos estos últimos años en que producen, al menos por el momento, únicamente cervezas de fermentación baja. Actualmente elaboran dos distintas, una Bock y una Helles de inspiración bávara, siendo esta última a la que le voy a dedicar la entrada de hoy.

No sorprende su color, dorado brillante con algún matiz anaranjado, ni tampoco su ausencia de turbidez, indicativa de que ha sido sometida a filtrado. Hay últimamente cierta manía persecutoria con este proceso, pero a mí en principio me supone ningún problema: en este estilo es la norma y asegura estabilidad a una cerveza delicada por definición. De su espuma blanca alimentada por una carbonatación viva emana un intenso aroma que a mí me dejó de piedra pero en el buen sentido, puesto que es una copia de las mejores Helles de Múnich. Dulce malta, masa de pan y algo de bizcocho junto con toneladas de manzana golden, suave naranja madura y fruta tropical dirigen el olfato, añadiéndose un sutil toque de miel y el perfume floral del lúpulo.

En boca es sabrosa, no le falta cuerpo en absoluto, y la efervescencia está en el límite pero no llega a molestar. Comienza con malta, cereal marcado y suave masa de pan, aunque menos dulce que en el aroma. También son evidentes las frutas maduras pero su intensidad es menor, quedando la cerveza un poco menos redonda. A medida que avanza el trago aparece un sabor relativamente habitual en las cervezas artesanales nacionales que desluce la impresión definitiva, aunque tras dejarla reposar este parece camuflarse. Al final entra el lúpulo noble, floral y levemente terroso y herbal, el cual desencadena un amargor muy moderado, frutal, con un suave punto cítrico, y un toque de especia picante y alcohol un poco llamativos para el estilo. Se bebe rápido y disfrutando cada trago, y parece una buena compañera para charlas con colegas. No es perfecta, tiene sus limitaciones y se puede afinar más, pero el nivel es más que aceptable y el precio, inferior a los 2 euros, razonable. En cierto sentido me ha recordado a las primeras elaboraciones de Naparbier (y 2), y con lo joven que es esta fábrica pueden acabar haciendo cosas muy interesantes.

NOTA:

martes, 11 de agosto de 2015

La Corne du Bois des Pendus La Triple 10º

MARCA: La Corne du Bois des Pendus
MODELO: La Corne du Bois des Pendus La Triple 10º
ESTILO: Tripel (10% ABV)
PAÍS DE ORIGEN: Bélgica

CARACTERÍSTICAS: En el siglo XVII vivía Cornelius, un productor de cerveza que había alcanzado una gran popularidad gracias a una de sus elaboraciones, la cual nadie había sido capaz de imitar. Por desgracia su población fue atacada por bandidos, los habitantes huyeron al bosque y allí fueron ahorcados muchos de ellos, entre ellos él mismo. Sin embargo, antes de que esto sucediese Cornelius fue capaz de enterrar la receta debajo de un castaño, donde todavía sigue, y la leyenda cuenta que su espíritu sigue vagando por el bosque con la soga al cuello mientras repite que quien beba su cerveza recitando "Gloire à la corne, à Cornelius et a tous les pendus du bois, santé sans pitié" obtendrá la vida eterna. Me ha parecido llamativo tomar esta referencia para dar nombre a una marca actual, ya que este relato no es sino un adorno de la masacre de hombres, mujeres y niños llevada a cabo por tropas polacas, croatas y húngaras en el bosque de Anlier durante la Guerra de los Treinta Años, pensando que estaban en territorio francés.

Posiblemente no le habría hecho demasiado caso a esta cerveza en condiciones normales, pero la ultima vez que estuve en La Maison Belge de Madrid fue una de las recomendaciones que me hizo su amable dueño, así que decidí darle una oportunidad. Es de un color dorado brillante con una gran cantidad de espuma blanca esponjosa. Por su líquido ascienden en columna infinitas burbujas microscópicas hasta la superficie, de la que emana un perfume intenso y variado. En este se combinan toneladas de dulce malta sin tostar, masa de pan, suave cereal y frutos secos, junto con frutas maduras, destacando manzana golden y pera, aunque con otras como piña madura, naranja y leve limón en un segundo plano. Al final destaca el lúpulo floral, muy aromático, envuelto en marcada especia picante, cítricos y un toque de alcohol.

Lo que queda claro con esta presentación es que nos vamos a encontrar con una Tripel potente, y eso que, según sus responsables afirman, la han elaborado sin emplear azúcar candy sino sólo con malta. Esto se nota en el paso por boca, es especialmente densa y cremosa. Desde el inicio la dulce malta se presenta arrolladora, acompañada por masa de pan, cereal cocido y algo de miel, aunque en seguida es apoyada por intensas notas de manzana asada, naranja dulce, pera y suave piña, llegando a recordar al Cointreau gracias a la ayuda del picante y el alcohol. Final semidulce y de amargor claro, impregnado de flores, miel, fruta y un agradable calor alcohólico, y salpicado de pimienta y naranja. Si bien al principio puede resultar un poco dura, con algunos minutos de reposo los diferentes matices se integran, las estridencias se modulan y queda al final una cerveza compleja pero también muy delicada. Fascinante también conseguir esa fuerza y ese grado alcohólico sin utilizar azúcar. Una recomendación que comparto totalmente.

NOTA:
 

miércoles, 29 de julio de 2015

Rodenbach Grand Cru

MARCA: Rodenbach
MODELO: Rodenbach Grand Cru
ESTILO: Flanders Red Ale (6% ABV)
PAÍS DE ORIGEN: Bélgica

CARACTERÍSTICAS: Últimamente las cervezas de fábricas clásicas están ganando mucho protagonismo en mi despensa (además de en nuestro blog, como seguro habréis comprobado),  y de las dos cervezas que me tomo cada semana por lo menos una pertenece a este grupo, e incluso a veces ambas. No significa esto que lo nuevo no me guste, disfruto como un enano de cervezas de fábricas como Naparbier, De Molen, Nøgne, De Struise o Hitachino, pero cada día aprecio más la experiencia y el afinamiento que los años dan a las recetas. Brouwerij Rodenbach es una clara representante de esto que comento: cervezas respaldadas por casi 200 años de tradición, de un nivel inalcanzable para la mayoría de los productores. Y dentro de sus elaboraciones habituales posiblemente el mejor ejemplo para ilustrarlo sea la excelente Flanders Red Ale que voy a comentar hoy, fruto de la combinación de una cerveza joven con otra madurada durante 2 años en barrica de roble en una proporción 1:2.

Rodenbach Grand Cru es de color marrón roble con reflejos pardo-rojizos, siendo algo más oscura que la estándar de la marca. Forma una abundante espuma beige de burbuja fina, compacta a más no poder, aunque no aguanta demasiado tiempo. En nariz exhibe un aroma inconfundible, malta tostada y caramelo formando un núcleo, y a su alrededor gran cantidad de frutas rojas maduras, entre las que destacan cereza picota, caramelo de fresa, más suave frambuesas y bayas, y algún toque de uva negra madura. De fondo, presentes pero sin molestar, quedan las ásperas notas de la madera, una medida acidez cítrica con limón y arándanos, y leves recuerdos de vino rosado. (cómo se nota que me he navarrizado, esta comparación nunca la habría sacado antes) Un perfume muy fino, delicado, y terriblemente original. 

El comienzo en boca es ácido, bastante más de lo que sugería el aroma, aunque está bien respaldado por un cuerpo consistente y una importante cantidad de malta que se presenta en forma de frutos secos, principalmente avellana y nuez. Mandarina y limón son evidentes, pero están claramente superados por  cereza salvaje, fresa silvestre y más suave frambuesa y arándanos. A medida que avanza el trago se potencia la acidez y de esta amalgama de frutas emerge la madera, que seca la boca, y taninos, que se adhieren a las encías, mientras claros recuerdos de vino tinto y vinagre balsámico anegan el sabor. Al final, antes del afilado amargor, la fruta se libera y junto a la madera, notas herbales y especia se reafirman la cereza y los cítricos, apoyados en el tenue calor del alcohol y un deje de caramelo.Acidez marcada, potente en la garganta, pero que no le quita a esta elaboración ni un ápice de su equilibrio y la hace impresionantemente fácil de beber. Una cerveza muy completa y de una complejidad impactante, forma parte del grupo de elaboraciones clásicas que es necesario conocer para comprender un estilo, en este caso las Flanders Red Ale.

NOTA:
 

sábado, 25 de julio de 2015

Lancelot Telenn Du

MARCA: Lancelot
MODELO: Lancelot Telenn Du
ESTILO: Dry Stout biológica con trigo sarraceno (4'5% ABV)
PAÍS DE ORIGEN: Francia

CARACTERÍSTICAS: Han pasado bastante tiempo desde la última vez que comenté en Hipos Urinatum una cerveza bretona (de hecho, ni siquiera vivía en mi actual domicilio), y como anticipo a mi próximo viaje a esta región he decidido presentar otra elaboración de una de las grandes cerveceras de allí: Brasserie Lancelot. Tellen Du, o Arpa Negra traducido al castellano, se trata de una cerveza oscura de fermentación alta elaborada con trigo sarraceno, cereal que en alguna ocasión me ha dado una sorpresa bastante agradable. Además de darle profundidad y un punto bastante original al sabor, el trigo sarraceno tiene la peculiaridad de no contener gluten, por lo que las cervezas elaboradas con él son totalmente aptas para celiacos y socialdemócratas.

Viste un color negro brillante, con una corona de cremosa espuma beige, muy resistente. A pesar de ser totalmente opaca a la vista, se observan con claridad las microscópicas burbujas de ascienden por el vidrio. En su aroma domina el dulce, con intensos recuerdos de café cortado aportados por el torrefacto, denso sirope de caramelo, suave regaliz negro y mínimo ahumado. Infiltrados en el conjunto, emergen discretas notas de frutas del bosque y cacao, consiguiendo una complejidad que atrae el interés a pesar de la delicadeza con la que los distintos matices llegan a la nariz.

En boca la entrada es más discreta, comienzan cacao y torrefacto, con notas de café, regaliz y suave humo, acompañados de leves recuerdos de frutas del bosque. El paso por boca no es tan cremoso como cabía esperar, el trago es muy largo e incluso se queda algo aguado. Termina en un final amargo y bastante seco, impregnado de una medida acidez cítrica, mientras escapan regaliz, chocolate y grano de café. Es agradable pero me ha resultado demasiado sencilla y ligera, y eso que disfruto enormemente de cervezas de bajo grado alcohólico. Sí que me gustaría probarla de barril, me da la impresión de que el grifo puede enmendar las limitaciones de esta elaboración, que tampoco son tantas.

NOTA: