miércoles, 30 de abril de 2014

Augustinerbräu Dunkel

MARCA: Augustinerbräu
MODELO: Augustinerbräu Dunkel
ESTILO: Dunkel Lager (5'6% ABV)
PAÍS DE ORIGEN: Alemania

CARACTERÍSTICAS: En estos tiempos un tanto agitados que corren en el panorama cervecil, en los que aparecen las nuevas fábricas aparecen como setas, siempre está bien recordar de cuando en cuando a los que llevan allí toda la vida, puesto que, por muy buen manejo que se tenga del arte de la elaboración, es muy difícil (por no decir imposible) alcanzar el nivel de una cerveza cuya receta lleva siglos perfeccionándose. En esta descripción encajaría perfectamente una de mis fabricas predilectas, Augustinerbräu, cuya Hell no tendría demasiado miedo en situar entre mis 10 cervezas favoritas. Llevaba un tiempo sin abrir ninguna botella de esta casa, pero Roberto y su pareja (no recuerdo ahora el nombre, ya lo lamento) tuvieron el detalle de traernos a Rubén y a mí a una de las catas de La Vinoteca un par de botellas que guardaron de su viaje a Münich, y esto ha sido suficiente para retomar con ganas la marca. ¡Muchísimas gracias a ambos!

Centrándonos en esta Dunkel Lager de Augustiner, es de color roble con periferia anaranjada, y se vuelve de un bonito color rojo grosella al trasluz. Relativamente opaca, se observan infinitas burbujas ascendiendo hacia un par de dedos de espuma beige, que sin embargo aguanta durante largo rato. En nariz no es demasiado rotunda, sin embargo dentro de su moderación es agradable. Comienza con dulce malta tostada, algo más suave caramelo, y leves avellanas, té negro y azúcar moreno, todo ello envuelto en frutas maduras. De estas las que más llaman la atención son manzana asada y ciruela madura, y más de fondo quizá algo de cereza. El lúpulo no juega un gran papel, está bastante apagado y apenas aporta algunos toques florales que a ratos son difíciles de detectar.

En boca es cremosa, de cuerpo medio, con un comienzo muy similar al aroma, aunque quizá algo más sencillo. Carga con fuerza la malta tostada acompañada de frutos secos y pan integral, en esta ocasión con menos dulzor, quedando el caramelo de fondo. La fruta también juega un papel importante, casi tanto como el de la malta, pero tiene una vertiente algo más cítrica, dejando de lado las frutas más maduras. A pesar de una leve sequedad continua, el trago es largo y termina al final con un amargor que no rompe con la tónica general; se potencia el cítrico, y se imprimen leves toques florales y especiados, antes de concluir en un regusto largo teñido de fruta madura y miel. Deja una buena sensación al terminar de beberla, aunque quizá algo más de densidad y de sabor no le vendría mal. En mi opinión, se trata de una buena Dunkel, muy disfrutable, aunque no posee ningún atributo que la haga fascinante y está además algo por debajo del nivel del resto de los ejemplares de esta marca. No obstante, repetiría sin problema.

NOTA:

lunes, 21 de abril de 2014

Bintang Pilsener

MARCA: Bintang
MODELO: Bintang Pilsener
ESTILO: Pale Lager (4'7% ABV)
PAÍS DE ORIGEN: Indonesia

CARACTERÍSTICAS: Hace algunos meses se debieron alinear los astros y una cantidad preocupante de amigos míos, muchos de ellos que ni siquiera se conocían entre sí, coincidieron en un viaje a Malasia... y gracias a esa horrible costumbre mía de dar la chapa con el rollo de la cerveza, se acordaron de mí y decidieron traerme esta botella que presento hoy, y que tengo que agradecer tanto a Toño como a Berta, dos pre-traumatólogos que jugaron un papel fundamental en que llegase desde el sudeste asiático a Pamplona. El sujeto en cuestión es producto de una cervecera fundada en Surabaya, Indonesia, en 1929 y que actualmente forma parte del grupo Asia Pacific Breweries, propiedad de Heineken International. Otra cerveza producida en esta fábrica y que es bastante más conocida en nuestro país es Tiger, así que sabiendo esto queda claro qué podemos esperar más o menos.

Es de un color dorado oscuro y en su transparencia se hace claro un filtrado intenso. Al chocar con el cristal forma un dedo y medio de espuma blanca, de burbuja fina y aspecto jabonoso que se reduce hasta escasos milímetros en algunos segundos. En nariz es algo almibarada, con un aroma sencillo compuesto por malta dulce, abundante maíz asado, más suave manzana madura, y casi imperceptibles limón y flores aportados por el lúpulo. Se detecta además en torno a estos matices un deje artificial, como químico, frecuente en algunas cervezas industriales, y que no resulta especialmente agradable.

En boca es donde muestra verdaderamente sus carencias. El primer sorbo desvela una falta de cuerpo absoluta, y antes de que haya terminado de pasar por la garganta te das cuenta de que es posiblemente una de las cervezas más insípidas que hay. Lo poco que queda de sabor, concentrado al final, ni siquiera es agradable, sino que resulta una mezcolanza neutra de malta dulzona y maíz junto con suaves notas frutales. Deriva en un final ligeramente ácido y amargo, que deja un regusto desagradable con recuerdos minerales, medicinales y como de agua sucia. En fin, una cerveza mala con ganas, por el momento la peor que hemos comentado en el 2014. (aunque también es cierto que hemos tenido muy buenos ejemplares por aquí) De todas formas, supongo que cuando te la sirven congelada mientras tú estás a 33ºC y con una humedad relativa del 70-80% sabe mucho mejor.

NOTA:

sábado, 19 de abril de 2014

Naparbier / Nøgne Ø Black Rain

MARCA: Naparbier / Nøgne Ø
MODELO: Naparbier / Nøgne Ø Black Rain
ESTILO: Baltic Porter (7'5% ABV)
PAÍS DE ORIGEN: España

CARACTERÍSTICAS: Llama la atención que a pesar de que el panorama cervecero noruego no es demasiado extenso, sino más bien al contrario, este país haya sido capaz de aglutinar a algunas de las fábricas de cerveza más reputadas del mundo, entre ellas Haandbryggeriet o la que es una de mis favoritas, Nøgne Ø. Cada vez que localizo una botella de esta última marca a un precio razonable, dentro de lo esperable teniendo en cuenta que se elabora en un país caro como pocos, casi me dan ganas de montar una fiesta... aunque sin invitar a nadie, eso sí. Por esto, cuando me enteré de que iban a colaborar con Naparbier, otra cervecera que está consiguiendo entusiasmarme con prácticamente todo lo que elaboran, empecé a marcar territorio hasta que finalmente pude hacerme con una botella.

El estilo al que se ciñeron, las llamadas Black IPA, no es precisamente uno de mis favoritos pero, sabiendo quienes estaban detrás de la cerveza las expectativas iniciales no podían ser mejores. Al servirla me encontré de bruces con la que es con bastante probabilidad una de las cervezas más oscuras que han pasado por mis manos, de un color negro mate impenetrable tanto en el centro como en periferia, con una viscosa crema beige como capa protectora, adherida con firmeza al vidrio. La entrada inicial del aroma pertenece al lúpulo... y a más lúpulo. Es cítrica, herbal y muy resinosa y, aunque es cierto que se puede detectar algo del grano, su papel es anecdótico, únicamente presenta un medido ahumado de fondo, con tenues toques de cacao, malta tostada y cacao. Este aspecto me llamó la atención, pero supuse que el dry hopping con lúpulos tan aromáticos como los empleados podía haber eclipsado los tostados, y que en boca estos ganarían fuerza. 

Eso parecía en los primeros momentos del trago, con un comienzo de malta tostada, caramelo y suave café y torrefacto potenciado por una cremosidad y un cuerpo tan densos y voluminosos como acostumbran las cervezas de Nøgne Ø. Por desgracia, en seguida entra el lúpulo y barre con todo, dejando el sabor inundado de intensísimas notas de pino y hierba, prominentes cítricos, resina, especias y recuerdos minerales y medicinales. Aunque disimulado por la acidez y la sequedad marcadas que están presentes en casi todo momento, termina con un amargor claro que deriva finalmente un regusto muy largo donde emergen tenues notas de café y torrefacto. A pesar de las excelentes críticas que he leído, a mí esta cerveza no me ha terminado de convencer; mi impresión es que el lúpulo monopoliza el sabor, arrincona al resto de elementos de la cerveza y al final hace que esta sea bastante lineal e incluso algo simplona. La verdad, ha sido una decepción inesperada; no es que me haya costado esfuerzo beberla, pero al final me ha acabado aburriendo. Entre las joyas que elaboran estas dos excelentes fábricas, esta cerveza me parece totalmente prescindible... pero vamos, igual es cosa mía, ya he dicho que el estilo tampoco me entusiasma.

NOTA:

domingo, 13 de abril de 2014

Brugse Zot Dubbel

MARCA: Brugse Zot
MODELO: Brugse Zot Dubbel
ESTILO: Dubbel (7'5% ABV)
PAÍS DE ORIGEN: Bélgica

CARACTERÍSTICAS: Tras un aluvión de cervezas de fábricas modernas tocaba volver a prestar atención a alguna clásica, y tras el reencuentro hace un par de semanas con la colosal Straffe Hendrik Quadrupel en compañía de mi compañero de blog, me pareció adecuado dar salida a otra vieja conocida de la única cervecera en funcionamiento en el centro de Brujas: Brugse Zot. El nombre hace referencia al apelativo de locos que dio Maximiliano I, emperador del Sacro Imperio Germánico, a los habitantes de Brujas cuando éstos organizaron un desfile en su honor con la intención de solicitar fondos para construir un manicomio, al decir que "no había visto nada más que lunaticos, y que la ciudad entera en sí era ya un manicomio". La botella me llegó de parte del gran Ronda, así que mil gracias por el regalo, compañero.

Vestida de marrón oscuro con reflejos rubí al trasluz, forma una abundante espuma de burbuja microscópica, cremosa y resistente como sólo los belgas saben conseguir. En nariz se entrelazan aromas de malta tostada, cereal y caramelo, cuyo dulzor no llega a saturar a pesar de las chispas de azúcar candi. Acompaña la fruta, representada por manzana madura, ciruela, toques de naranja ligeramente ácida y leve limón, mientras el lúpulo noble se encarga de quitar densidad al perfume con un soplo frutal, ligeramente cítrico y herbal, adornado de especia picante. Es una carta de presentación correcta, muy apropiada para el estilo, pero un poco sencilla para mi gusto.

La entrada en boca es sabrosa, con una buena carga inicial de malta, tostados, suaves recuerdos de frutos secos, manzana y ciruela, aunque llama la ligereza del trago, incluso para el estilo. Se introducen poco a poco toques cítricos y especiados que envuelven al conjunto en una aspereza y sequedad moderadas, antes de derivar en un amargor medio potenciado por la acidez, con notas minerales, de limón y clavo en oposición a apagados recuerdos de fruta y alcohol. Queda un regusto largo en el que, además de los matices comentados, se puede detectar un tenue deje metálico y medicinal. En mi opinión el cuerpo es demasiado ligero, tiene que reforzar las frutas oscuras del sabor y le falta complejidad; por culpa de esto pasa sin pena ni gloria, y posiblemente caiga pronto en el olvido. Sorprende que una fábrica capaz de elaborar una maravilla como la quadrupel de Straffe Hendrik esté detrás de una cerveza tan poco inspirada como esta, incapaz de destacar entre cualquier otra Dubbel belga.

NOTA:

jueves, 3 de abril de 2014

Naparbier/Lervig Grønne Straff IPA

MARCA: Naparbier/Lervig
MODELO: Naparbier/Lervig Grønne Straff IPA
ESTILO: India Pale Ale
PAÍS DE ORIGEN: España

CARACTERÍSTICAS: Hasta el momento han salido al mercado tres colaboraciones de Naparbier con  reputadísimas fábricas noruegas, Eskua Saison con Haandbryggeriet, Black Rain con Nøgne Ø y la que voy a comentar hoy, Grønne Straff con Lervig Aktiebryggeri. Esta cerveza, cuya traducción al castellano es "Castigo Verde", se trata de una India Pale Ale elaborada en las instalaciones de Naparbier en Noain, a donde se desplazó Mike Murphy, el maestro cervecero de Lervig, a principios del pasado Febrero. El espectacular diseño, como todos habréis imaginado, es obra del sobradamente conocido Antonio Bravo, habitual en las etiquetas de la fábrica navarra.

Su carta de presentación es la abundante y esponjosa crema beige grisácea que cubre un líquido rojo carmesí, velado, con reflejos pardo y anaranjados. A pesar de la multitud de burbujas que alimentan la espuma, esta se desinfla rápidamente, como un globo pinchado, quedando medio dedo casi en todo momento. En el aroma campa a sus anchas lúpulo de origen americano, quizá Cascade o Centennial, que muestra su fuerza desde el inicio con un primer contacto muy cítrico, herbal y repleto de pino. Al instante se abre para dejar hueco a frutas tropicales, entre las que destaca mango, y un fondo dulce, discreto pero evidente, de caramelo, toffee, más suave azúcar moreno y una chispa de especia picante. Al final resulta una mezcla fantástica, en cuyo dominio se alternan fruta, cítrico y hierba, respaldados, eso sí, por el grano.

En boca el frescor es extremo, pero en todo momento mantiene abundante malta y caramelo como soporte, además de un cuerpo consistente que permite controlar al lúpulo. La fruta se incorpora al conjunto con armonía, en forma de mango, albaricoque y suave banana, sirviendo de nexo entre el dulzor del caramelo y la acidez del lúpulo. Este último se manifiesta con intensas notas de pino, resina y limón, moderadas por la malta hasta el final del trago, momento en el que suelta un látigo de acidez, amargor y especia picante que poco a poco se difumina en un regusto largo y sabroso. Es una fusión perfecta de Naparbier y Lervig, puesto que tiene la generosidad en el empleo del lúpulo de los primeros con la pasión por la malta de los segundos, con un equilibrio óptimo. Quizá esta apreciación es pura sugestión por saber de antemano quienes son los responsables de esta cerveza, pero el caso es que han acertado de pleno con mis gustos puesto que, como ya sabéis, siempre he sido partidario de mantener el papel del cereal en el trago.

 NOTA: